Wahabismo en Arabia Saudita

¡Bienvenidos al primer post de Entre la Palabra y el Saif! Como es de saber, este será un espacio de aprendizaje sobre el mundo religioso de Medio Oriente. Es por eso que, el día de hoy les presentamos: El Wahabismo en Arabia Saudita. Cuando hablamos de Wahabismo, nos referimos a una de las corrientes del Islam más resonadas. Esta corriente surge en la Península Arábiga, en el siglo XVIII d. C. liderada por el predicador Muhammad ibn Abd al Wahhab bajo una concepción de purificación, pues consideraba que el Islam se había envuelto en prácticas que se desviaban completamente de su sentido original. La intención de esta reforma era volver a una interpretación estricta y literal del Corán y la sunna, tradición de Mahoma, el profeta. 

Sin embargo, esta corriente político-religiosa no solo se limita al ámbito espiritual. También se vuelve un ente de poder político saudí. El Wahabismo como una religión política inicia como una alianza entre su fundador y el emir Muhammad ibn Saud, dando origen a una coalición que se convirtió en la base del reinado moderno de Arabia Saudita que se ve reflejado en la creación del primer Estado saudí hasta los Estados actuales. Desde entonces, el Wahabismo en Arabia Saudita es sólido y predominante, y posee una enorme capacidad de influencia en la legislación, costumbres y la forma en cómo proyecta su poder político en el mundo musulmán de la península. Entender cómo funciona es clave para comprender cómo se constituyen las identidades religiosas, utilizando el paradigma de una ideología poseedora de un gran poder. En este post te contaremos por qué es más que solo una corriente religiosa en Medio Oriente, ¡así que ponte cómodo para aprender un nuevo tema hoy! 

La introducción de ideas islámicas reformistas en Arabia Saudita, especialmente la doctrina política de los Hermanos Musulmanes, y su uso en el exterior como defensores del wahabismo, ha contribuido a debilitar esta corriente dentro del propio país (Lorenzo, 2020). La estrecha relación del Reino Saudita con el wahabismo, adoptado desde 1744 y convertido en el credo fundamental de Arabia Saudita desde su fundación moderna en 1932, ha garantizado que el fundamentalismo influya en las políticas internas y exteriores del país. Aunque no es la única fuente de apoyo al yihadismo, Arabia Saudita ha sido la más persistente, difundiendo el wahabismo a nivel internacional para radicalizar combatientes y proporcionarles apoyo financiero para sus luchas violentas, en lugares como Afganistán y Siria. 

Desde la independencia de Arabia Saudita en 1932, la familia real ha consolidado un nacionalismo wahabí, lo que implica que, a pesar de que todos los ciudadanos saudíes gozan de la ciudadanía, solo aquellos que adhieren al credo wahabí tienen participación en la política y la toma de decisiones. A pesar de algunos avances en derechos para las mujeres y la minoría chiíta, estos grupos aún no son considerados parte integral de la nación, ni como ciudadanos iguales, debido a distinciones religiosas que han persistido a lo largo del tiempo entre los verdaderos nacionalistas saudíes y el resto de la población. 

La población cada vez más educada y con una visión global del reino, especialmente los jóvenes que constituyen el 64 por ciento, están frustrados por la falta de participación en la gestión y asignación de recursos. Un número creciente de personas comunes, aunque no están dispuestos a rechazar la religión nacional, están listos para adoptar una línea más acorde con los estilos de vida modernos (Choksy, pp.32, 2015) 

Debido a estos factores, la familia real saudí, que experimentó una transición a un nuevo monarca, tiene la oportunidad de deshacerse del acuerdo perjudicial hecho hace tanto tiempo entre el Estado y los líderes del wahabismo. Sin embargo, el nuevo rey, Salman, podría ser un obstáculo para el cambio. Fuentes de inteligencia coinciden en que Salman fue el principal recaudador de fondos para los yihadistas en Afganistán durante la década de 1980 y en los Balcanes en la década de 1990. Además, ha sido el principal conducto entre la burocracia estatal saudí y los extremistas dentro del establecimiento clerical wahabí, además de estar vinculado directamente a la Comisión Saudí de Alta Ayuda para Bosnia y Herzegovina, que la OTAN ha relacionado con Al Qaeda y otros grupos yihadistas. Más recientemente, tras ascender al trono, Salman otorgó el Premio Internacional Rey Faisal por Servicio al Islam a un evangelista infame por describir los ataques del 11 de septiembre como "un trabajo interno" llevado a cabo por el presidente George W. Bush. 

La permanencia del wahabismo en Arabia Saudita ha dependido de su papel fundacional en la construcción de Estados y su utilidad como herramienta de control social y proyección geopolítica. No obstante, las contradicciones puestas en el tablero de este modelo religioso-político entre una sociedad joven cada vez más educada y conectada con el mundo occidental, exponen una fractura creciente. Aunque existe una élite gobernante poseedora de lazos históricos con tendencias extremistas, las presiones internas podrían reconfigurar el pacto de la monarquía con el clero religioso. Todavía existe incertidumbre en saber si este cambio se dará desde dentro del régimen o si será una crisis la que lo impulse. Quizá lo sabremos pronto… ¿Qué creen ustedes? 

Esperamos hayan disfrutado el post de hoy, no olvides comentar qué te pareció. :) 

¡Nos vemos en nuestra próxima sección!

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